lunes, 30 de enero de 2012

LA ESCUELA EXPERIMENTAL VENEZUELA

Termina el año 1941 y en Europa la guerra es total. Los japoneses inician un ataque a los EEUU con el bombardeo de Pearl Harbour, que debe preceder al desembarco en California, pero se quedan a medio camino. Roosevelt declara la guerra a Japón y, de paso, a Alemania. El Congreso había impedido, hasta ese momento, que el presidente enviara fuerzas a Europa, que es lo que le molaba a Délano. Hitler considera que la culpa de la intervención norteamericana la tienen los rusos y ataca la Unión Soviética, ignorando lo que le pasó a Napoleón.

Todo el proceso bélico lo llevo controlado mediante un mapa de Europa que tengo colgado en la pared de mi dormitorio y donde coloco alfileres de colores para señalar el curso de la contienda. La guerra del Pacífico la tengo algo descuidada porque no me cabe el mapa de Oceanía en la pared.

Nos hemos vuelto a mudar de casa y, esta vez, a una de las zonas "nobles" de Caracas. Se trata de un hermoso chalet de dos pisos en medio del bosque de Los Caobos y a 50 metros del Museo de Ciencias. Un poco más allá se encuentra la Escuela Experimental Venezuela, donde nos inscriben a los hermanos.



La escuela ha sido fundada hace dos años por el profesor Sabás Olaizola, un eminente pedagogo uruguayo,  que es su primer director. Voy a cursar aquí el 6º grado y siempre recordaré, con gran cariño, mi paso por esta institución.

Antes de anotar los gratos recuerdos que conservo de la escuela, volvamos al hogar.

Después de la experiencia negativa, ¿cómo es que estamos otra vez en una casa enorme y con huéspedes? Resulta que mi padre se ha asociado con un químico gallego, recién llegado de España con su mujer y tres hijos. Han instalado un laboratorio en el chalet y se dedican a realizar análisis para algunos consultorios de Caracas. También están con nosotros un hermano del químico, que es periodista, un popular locutor de radio Caracas, Jesús Maella y otro periodista de estilo "intrépido". También viven aquí la directora del colegio de enfermeras y su marido, ambos puertorriqueños. Un total de 16 personas, si no me equivoco.
Parece que es gente solvente y así lo demostrarán en los meses que siguen. Además mantienen unas tertulias que son la delicia de mi padre.

Pero regresemos a la Escuela Experimental Venezuela:


Como su nombre indica, el método educativo se basa en la experimentación. El 6º grado se divide en dos grupos de estudiantes en los que hay chicos y chicas. Cada grupo tiene 20 alumnos y las clases se imparten en tres salas separadas: Aula, Taller y Laboratorio. Las clases de Castellano y literatura, Historia y Geografía, se dan en el Aula; las de matemáticas y geometría en el Taller; y en el Laboratorio, donde se dispone de microscopios y diversos equipos, se estudian Ciencias Naturales. En este último, incluso realizábamos el experimento de Galvani con auténticas ranas.


En ocasiones, cuando el tema tratado lo requiere, se traslada al grupo de estudiantes a un jardín botánico cercano para que vean, toquen y huelan las diversas plantas, aprendan a distinguir tipos de hojas, árboles, etc.












Si el asunto que se está estudiando es la dinamo, por ejemplo, se lleva a los estudiantes a la estación central de tranvías. Se pretende, en resumidas cuentas, que el alumno no se limite a estudiar el tema en un libro, sino que lo pueda ver y tocar físicamente.
Hay clases de música, pintura, baile y teatro en salones adaptados al efecto y, una cosa que me llama bastante la atención, un sistema de emisión de radio que comunica con las clases para dar a conocer asuntos de importancia.

He dejado para el final lo más interesante de esta institución:
Para que los alumnos vayan practicando la democracia, inexistente en el país durante las dictaduras de Cipriano Castro y de Juan Vicente Gómez, se ha creado la República de la Escuela, en la que los alumnos son elegidos, por  votación directa y secreta entre ellos mismos, representantes de los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial. Los ministros se denominan "consejeros" y, pocos meses despues de nuestra llegada, se celebran elecciones y soy nombrado Consejero de Orden, gracias a la pinta de chico serio que me ha adornado toda la vida.

He comentado, orgullosamente, el nombramiento en casa y uno de los periodistas, JDB, que trabaja en el diario "La Esfera", acude a la escuela para hacer  un reportaje sobre esta extraordinaria "República". El hombre tiene que enviar un artículo al periódico diariamente y no desaprovecha oportunidad alguna para cumplir con su tarea. En una ocasión, con motivo de la presencia de la hija de una mucama que trabajaba en casa, escribió un reportaje durante tres días, en el que aseguraba que la niña era descendiente de los Romanov. En uno de los artículos sobre la Escuela, me presenta a mí, poco más o menos, como un héroe de la guerra civil. Desde entonces he desconfiado bastante de lo que dicen los periódicos.


Redactor de "La Esfera" y un servidor por los pasillos de la Escuela
Ejercemos nuestras funciones ejecutivas reuniéndonos media hora antes de la salida de la escuela. Por cierto que, tanto la entrada como la salida, se realizan en un órden perfecto, desfilando bajo la bandera de Venezuela y cantando el himno nacional. Como puede notarse en la foto precedente, todos vestimos batas blancas.

Lo primero que hacemos los alumnos de 6º es entrar en el Aula, donde nos espera la profesora, doña Teresa G. con "Platero y yo" en la mano. Cada día le toca a un alumno leer un párrafo del famoso libro de Juan Ramón Jiménez, para luego analizar la gramática utilizada por el escritor.

Gracias a mi afición a la lectura, me resulta fácil destacar en esa materia, por lo que la profesora G. me toma un cariño que, a veces, hasta me resulta bochornoso.

Pero lo que más me gusta son las representaciones teatrales, en las que se suelen repetir episodios de la guerra de independencia. Nadie me disputa el papel cuando se trata de interpretar a un español, sea el gobernador o el dueño de la hacienda colombiana donde murió Bolívar.


El papel del cura, en la escena de la muerte, en la que vamos ataviados con trajes de la época, lo representa Julio S., un chico de 5º grado que destaca por su obesidad. Verlo aparecer en escena, con su sotana y dándole la extremaunción al Libertador, desata las risas de los presentes. Incluso el moribundo suelta la carcajada. Hay que repetir la escena varias veces hasta que somos capaces de mantener la seriedad necesaria en la representación final, ante profesores y alumnos. El esfuerzo requerido a los actores ocasionó más de una mancha en los pantalones, afortunadamente ocultos por la voluminosa vestimenta.

15 comentarios:

  1. Vaya esmerada educación que recibió, Don Bwana. Eso sí es aprendizaje de verdad y formación humanística.

    En los Liceos franceses aplican parte de esos métodos, como el de leer libros de grandes literatos y analizarlos por cada alumno, de forma que salen a la Universidad conociendo perfectamente a los clásicos.

    El chalé es muy bonito y con tan variados huespedes debió Ud. de adquirir un sentido de la universalidad estupendo.

    No creo que ahora en Venezuela, y menos en España, haya métodos educativos como aquellos.

    Es una delicia leer sus Memorias.

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  2. Aquí una fan de su baúl y de sus múltiples mudanzas.
    Una suerte haber podido estudiar en un colegio tan novedoso.

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  3. Ahora piensan que por darles una tablet a los niñatos en el colegio les dan una educación mejor....con la suya sí que dan ganas de volver a la escuela.

    Me da la sensación que a la que abría un ojo siempre había alguien por ahí cerca... la suerte es que era gente interesante.

    Fíjese que el otro día me quedé con ganas de solicitarle su impresión de la segunda guerra mundial desde su retiro venezolano y me sorprende con las anotaciones iniciales... está visto que entre genios se dan ese tipo de extrañas conexiones.

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  4. Que interesante forma de vida, no me extraña que su padre estuviera encantado, menudas tertulias con gente tan variada e interesante. Buen soporte del relato en imágenes.
    Saluditos.

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  5. D. Javier:
    Siempre lamenté no haber entrado en esa Escuela desde nuestra llegada a Caracas. Estudiar allí fue un privilegio.
    Lamentablemente, hoy día se encuentra prácticamente en ruinas y los métodos educativos, como Vd. supone, son el reflejo de la descomposición del gobierno actual.
    Gracias por su comentario.

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  6. Dª maharani:
    Muy agradecido por su fidelidad a este blog. He estudiado en muchos sitios, pero ninguno me dejó tan buena impresión como ese.

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  7. D. isra:
    Ya contaré otrss impresiones de la 2ª guerra mundial, vista desde Venezuela. No estábamos tan alejados de la contienda, pues los submarinos alemanes se abastecían en las cercanas refinerías de las islas ABC, según informes secretos de la CIA.

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  8. D. Zorrete Robert:
    Efectivamente, las tertulias en mi casa eran antológicas. Éso sí, con participación de gente desafecta al régimen franquista.
    Mi padre se encontraba en la gloria.
    Saludos

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  9. Bwana, qué diferencia con los institutos en España.

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  10. D. MAMUMA:
    Lamentablemente se terminó. Ahora ya no hay diferencias. Por suerte, unos cuantos pudimos disfrutar de esa experiencia.

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  11. Que bonitos recuerdos...Una lastima enterarme que la escuela ya no es ni la sombra de lo que era.

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  12. La EEV no es la misma porque perdio su filosofia de creación por la que se creo.

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  13. Me interesa saber hasta cuando estuvo funcionando con el Plan de Maestros Asociados del Mtro. Sabas Olaizola. La escuela experimental que él creó dejó de funcionar por los años 80.

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  14. Olvidé mencionar que la escuela que dejò de funcionar en los años 80 fue la creada en mi país, Uruguay, en la ciudad de Las Piedras

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