lunes, 20 de febrero de 2012

LICEO JUAN VICENTE GONZÁLEZ

Antes de irse a los USA mi padre ha hablado seriamente conmigo y me ha preguntado si pienso ser "un chupatintas" el resto de la vida. Como ya cumplí los 19 debía estar en la Universidad, me dice. Y como antes hay que hacer el bachillerato, resuelvo inscribirme en el Liceo Juan Vicente González, donde  las clases empiezan a las 6 de la tarde. Como salgo a las 5 de la oficina, no me será demasiado complicado complacer a mi progenitor. Además las clases se dan en el edificio del liceo Andrés Bello, donde tenía tanta ilusión de estudiar cuando terminé en la Experimental Venezuela:


Los compañeros de clase, un total de quince, tienen mi misma edad , aunque hay algunos más talluditos. Son, como yo, gente que está trabajando y quieren sacarse el bachillerato. Hay unos cien estudiantes en los otros cursos y se nota bastante agitación en los pasillos y en las aulas porque se van a celebrar elecciones entre los estudiantes para designar al Comité Estudiantil del Liceo. Además se va a elegir a la "Reina" del Instituto, evento al que le tienen mucha afición en este país. Hay postuladas dos candidatas, pero nosotros, los del primer curso, decidimos presentar a Magali, una chica espectacular que, finamente, gana la elección.


Para el Comité hay dos grupos que se presentan: el Grupo Unión y el Partido Culebrista. En una asamblea general de los estudiantes, que se celebra en el salón de actos, nos piden, a los del primer curso, que optemos por una de las dos opciones. Protestamos enérgicamente porque no se nos ha avisado a tiempo y queremos una vela en el entierro. Se resuelve atrasar la votación para que los de primero  nos decidamos. Lo que hacemos, a toda prisa, es lanzar nuestro propio grupo, con el nombre de "Los novatos". Como el sistema electoral permite a los participantes votar por individuos y no por planchas, resulta electo un servidor como tesorero del Comité y el resto, otros cinco componentes, son del Partido Culebrista.
En Venezuela esta situación se denomina: "estar como cucaracha en baile de gallinas". Pero las "bailarinas" son unos tíos simpatiquísimos y me aclaran que el título de "culebrista" se asigna a todo aquel que le guste la juerga (la movida, como dicen aquí).
Además me entero de que el otro grupo, el "Unión", recibe una subvención del partido Acción Democrática que, como ya he mencionado, representa al socialismo en Venezuela. Es la manía que tienen y han tenido de querer mandar en lo que sea, hasta en un modesto comité estudiantil.

Entretanto en casa estamos bajo el cuidado de la abuela, ya que mis padres se han trasladado a Baruta, donde han alquilado una casa al lado de la Medicatura, aunque vienen a menudo a Caracas.

Casa en la plaza de Baruta. En 1948 no la habían guarreado con grafiti.
Mis hermanas están estudiando y los fines de semana los pasan con mis padres en Baruta. Yo voy un fin de semana sí y otro no, ya que mi pertenencia a la Junta de Estudiantes y reuniones con los culebristas, ha conseguido que me aficione a la pachanga (*). Entre las fiestas culebristas y los "picoteos" (**) organizados por gente de la oficina, estoy muy ocupado los fines de semana. En Baruta tampoco se pasa mal, ya que hay algunas chicas interesantes, sobre todo una rica heredera de  16 años, a la que llamaré Julia, porque no recuerdo su nombre. Ya contaré alguna cosa de Julia más adelante.

La alegría de la gente joven  de Caracas era proverbial, como también lo eran su simpatía y  generosidad. Las hormonas estaban en plena actividad y las dificultades sociales para establecer contacto con el sexo opuesto no hacían más que exacerbarlas. El baile permitía ciertos acercamientos tolerados y los jóvenes preferíamos el bolero, que se bailaba bien ajustado a la pareja, en lugar de  las guarachas y otras mamarrachadas para demostrar habilidades bailadoras. Los acontecimientos políticos no alteraban nuestras ganas de festejos y, hasta bien entrado 1950, no nos percatamos de que estábamos bajo una nueva dictadura.


En época de Carnavales, que se celebraban en establecimientos cerrados, pagando una entrada, la alegría se desbordaba y no recuerdo haberme divertido más en la vida. En el hotel Ávila, el mejor de la capital entonces, se bailaba al son de la orquesta de Aldemaro Romero o, en ocasiones, con famosas orquestas cubanas o mexicanas. Lo mismo sucedía en el Club Casablanca y en otros lugares conocidos de la ciudad.

Hotel Ávila, Caracas
Eso de imitar el carnaval de Río que se acostumbra ahora, con ridículos desfiles callejeros para jolgorio de transexuales, no se había inventado todavía. Para llevar careta había que estar en un local y los conocedores preferían a las chicas con la cara descubierta, para evitar sorpresas.
Había un grave inconveniente y era el exceso de varones con respecto a chicas al descubierto. Abundaban las disfrazadas de "negrita", tapadas hasta las manos.
Esta negrita huele a negrito
Las evitábamos porque, debajo de esos guantes, aparecían unas manos arrugadas. Bastaba ofrecer un cigarrillo para echar un vistazo al quitarse los guantes. Resultaban bastante provocativas y alguno incluso tuvo la suerte de pillar cosa fina. Pero había que ser muy valiente para exponerse a perder la noche de forma lamentable. Las preferidas solían ser las disfrazadas de odalisca



Aunque resultaban difícilísimas de ligar, al menos se podía examinar bien la mercancía y entretenerse con algún roce fortuito.

Y mientras uno se hacía ilusiones, los políticos estaban a lo suyo.


(*) Pachanga, bonche = fiesta
(**) Picoteo= baile con tocadiscos

10 comentarios:

  1. Buen año 1948, con vida estudiantil en todas las facetas de entonces, incluso con elecciones de representantes. Lo del Carnaval tiene Ud. razón : las fiestas esas en Hotel o local cerrado son muchísimo más divertidas que las tontadas actuales de recorrer calles con carrozas y disfraces ridículos.

    Creo que a Ud. y a mí no irian más los Carnavales de Venecia que dicen que son los más elegantes del Mundo por el ingenio y elegancia de los trajes.

    ¿Qué dictadura le comenzó en esa época? Ya seé que saltaban de una a otra suma facilidad.

    ResponderEliminar
  2. Que duro es sacarle brillo a la hebilla en esas épocas postadolescentes, con el terror añadido de encontrarte con alguna hembra con más rabo que el diablo... me imagino que si se iba muy borracho todavía habría alguna excusa a la que agarrarse.

    Y hablando de disfrazarse y carnavales ¿se puede hacer más el ridículo?... me temo que sí, sólo habrá que esperar al mediodía como mucho.

    ResponderEliminar
  3. D. Javier:
    Una fiesta de carnaval en locales cerrados, con una buena orquesta de baile animando el cotarro, examinando el ganado con entusiasmo y a los 22 años, no puede pedirse nada mejor.
    Los carnavales de Venecia no estarían mal, aunque sobraba tanto ropaje.
    Mañana hablaré de la dictadura de turno.

    ResponderEliminar
  4. D. isra:
    Efectivamente, había que ser un lince para sacar algo en claro. Los menos avezados preferíamos evitar cualquier duda y concentrarnos en los disfraces de menos ropa y cara descubierta.
    Le apuesto a que el sr. Zerolo lo pasa estupendamente, vestido de lagarterana.

    ResponderEliminar
  5. Estoy totalmente de acuerdo, disfrazadas vale, pero sin la cara tapada, por si las moscas.

    ResponderEliminar
  6. D. MAMUMA: Exactamente, así se evitan disgustos.

    ResponderEliminar
  7. Y se puso a estudiar mientras trabajaba, sin aspavientos. Tomen nota las jóvenes generaciones.

    Off-topic: Se me había olvidado felicitarle en el blog por su reciente cumpleaños. Con un poco de retraso, ¡muchas felicidades, Bwana!

    ResponderEliminar
  8. Dª maharani:
    Usted siempre tan atenta. Muchas gracias

    ResponderEliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  10. Buenas encontré este blog por casualidad ya que necesito sacarme el bachillerato y el único liceo en el que he estudiado y que sirve es el Juan Vicente Gonzalez porque los privados lo que quieren es puro real y profesores pésimos que no saben ni hablarle a sus alumnos y si les dices que no explican bien te ponen mala cara y empiezan a explicar peor a propósito, ya me cansé de eso de estar pagando y de tener docentes que solo están pendientes de su 15 y último porque la preparación de sus alumnos para su futuro no les importa nada, voy al Juan Vicente para sacar mi bachillerato que me falta poco ahí ya no voy a seguir pagando en parasistemas chimbos, carísimos y con profesores mediocres que dan clases si les da la gana y como les da la gana, así no se avanza, saludos!

    Saludos a todos hay que estudiar para salir adelante en la vida.

    ResponderEliminar